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La fosfatidilserina y la salud.

Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río.

Profesor de Farmacología del CUCS de la Universidad de Guadalajara.

La fosfatidilserina es el principal fosfolípido soluble en grasa que ocurre endógenamente en el cerebro y juega un papel mayor en determinar la integridad y la fluidez de las membranas celulares, es decir el medio ambiente interno de las células, la transducción de las señales, la liberación de las vesículas secretoras, la comunicación de célula a célula y la regulación del crecimiento celular. Fue aislada por primera vez de los lípidos cerebrales llamados cefalinas. La fosfatidilserina está hecha de un esqueleto de glicerofosfato ligado a dos moléculas de ácido graso y el aminoácido L-serina. También es un componente de la membrana mitocondrial donde funciona como un depósito metabólico para otros fosfolípidos. Normalmente el cerebro puede manufacturar suficientes niveles de fosfatidilserina, sin embargo si hay una deficiencia de los donadores de metilo como el ácido fólico, la metionina, los ácidos grasos esenciales o la vitamina B-12, puede que el cerebro no sea capaz de producir la suficiente fosfatidilserina.
La fosfatidilserina estimula la liberación de varios neurotransmisores, tales como la acetilcolina y la dopamina. Mejora el transporte de iones e incrementa el número de sitios receptores de ciertos neurotransmisores en el cerebro.
La utilidad terapéutica de la fosfatidilserina es muy amplia, pero para simplificar puedo mencionar sus principales indicaciones que son Enfermedad de Alzheimer, alivio la ansiedad, beneficio en las funciones motoras en los pacientes con enfermedad de Parkinson, mala memoria asociada con la edad, algunas demencias (Engel RR, Satger W, Gunther W, et al, “Double-Blind Cross-Over Study of Phosphatidylserine vs. Placebo in Patients with early dementia of the Alzheimer Type,” Eur Neuropsychopharmacol, 1992, 2(2): 149-55), reducción del estrés por el ejercicio, depresión, trastornos en déficit de atención y mejoría en el rendimiento atlético.
Se han publicado algunos artículos sobre el beneficio que ofrece la fosfatidilserina en los pacientes con Parkinson. Se ha demostrado que mejora su metabolismo cerebral (Nedwidek P, 1987. “Neurohomologous phosphatidylserine in Parkinsonian subjects with associated disorders of cerebral metabolism.” Clinical Trials Journal 24: 42-61).

Las ondas cerebrales se pueden registrar en el electroencefalograma y estos ritmos reflejan la actividad de la acetilcolina. Este neurotransmisor se agota a menudo con la edad, dando como resultado un deterioro cognitivo. Un estudio clínico que se realizó hace algunos años demostró que la fosfatidilserina mejora las ondas cerebrales del EEG en varones jóvenes y sanos en un promedio de 20 %. Por otro lado el barrido de la tomografía de emisión de positrones nos puede ayudar a monitorear el curso del metabolismo de la glucosa en el cerebro. Si el cerebro utiliza la glucosa adecuadamente, la mente funcionará mejor. Otra investigación clínica demostró que las personas que toman fosfatidilserina tienen una mayor actividad cerebral según el resultado de los barridos de la tomografía de emisión de positrones.
Varios ensayos clínicos han demostrado que la fosfatidilserina mejora el estado de ánimo y combate a la depresión. En un estudio doble ciego que se condujo en mujeres ancianas, la fosfatidilserina una mejoría consistente en la memoria y el comportamiento. Se estudiaron mujeres con una edad promedio de 73 años, todas hospitalizadas y con una depresión mayor crónica. El nivel mínimo de síntomas que estas mujeres estaban reportando eran estado de ánimo muy deprimido casi diario durante 2 años o más. En casi todos los casos la depresión de tipo va asociada a cambios en el apetito, los patrones del sueño, fatiga, baja autoestima, concentración reducida y un sentimiento de desesperanza al grado que la productividad y el funcionamiento social se dañan en forma importante. A todas estas mujeres, se les administró primero un placebo por 15 días y luego se les dio fosfatidilserina 300mg diarios durante 45 días. Después de 45 días, se examinaron nuevamente las pacientes. Se demostró una dramática mejoría en su depresión según los valores en la escala de apreciación de Hamilton. La importancia estadística del resultado fue muy alta (Maggioni M. Picottu GB, Bondiolotti GP, et al, “Effects of Phosphatydilserine Therapy in Geriatric Patients with Depressive Disorders,” Acta Psychiatr Scand, 1990, 81(3): 265-70).

Otro estudio realizado por Gindin en 1995 demostró que la fosfatidilserina mejora el estado de ánimo en hombres sanos. Luego, Sengupta y sus colaboradores lograron documentar niveles de fosfatidilserina anormalmente bajos en las plaquetas y los eritrocitos extraídos de pacientes con diagnóstico de depresión. Esto nos sugiere que la depresión está definitivamente ligada a una deficiencia de fosfatidilserina. (Gindin J, and others, 1995. “The effect of plant phosphatidylserine on age-associated memory impairment and mood in the functioning elderly.” Geriatric Institute for Education and Research, and Department of Geriatrics, Kaplan Hospital, Rehovot, Israel).

Existe alguna evidencia preliminar que muestra que la fosfatidilserina puede mitigar la elevación de cortisol seguida de un sobre entrenamiento vigoroso. Por eso, muchos atletas la usan para desarrollar musculatura de manera más eficaz. La base es que el cortisol hace que el tejido muscular se degrade (Fahey TD, Pearl M. Hormonal effects of phosphatidylserine during 2 weeks of intense training. Abstract presented at: National Meeting of the American College of Sports Medicine;June, 1998; Orlando, Fla). Un estudio que se hizo con sujetos no atletas descubrió que dosis de 400 mg de un complemento nutricional de fosfatidilserina redujo los niveles de cortisol después del ejercicio en un 16 %, pero con dosis superiores, el porcentaje pudo llegar hasta 30 % menos de niveles de cortisol (Monteleone P, Maj M, Beinat L, et al. Blunting by chronic phosphatidylserine administration of the stress-induced activation of the hypothalamo-pituitary-adrenal axis in healthy men. Eur J Clin Pharmacol. 1992;42:385 – 388).
La fosfatidilserina – como casi todos los nutrimentos – tiene un efecto regulador, es decir que funciona conservando los procesos cerebrales dentro de los límites normales, elevándolos cuando están bajos y bajándolos cuando están altos. Dicho de otra manera, la fosfatidilserina estimula la débil respuesta al estrés en los selectos y calma la respuesta exagerada al estrés en los sujetos jóvenes.
Todos que la respuesta básica de luchar o volar es básica y universal a cualquier clase de estrés, físico o mental. Las situaciones estresantes típicamente causan que el cortisol, ACTH y otras hormonas del estrés, sean liberadas en la circulación. No importa la edad. De esta manera aquellos sujetos que pedalean vigorosamente en sus bicicletas estacionarias muestran un aumento súbito e importante en la liberación de cortisol y ACTH como resultado del ejercicio estrenuo. Cuando estos atletas se les administra la fosfatidilserina previamente a la práctica del ejercicio, produce un grado impresionante de regulación de las hormonas del estrés. La fosfatidilserina tiene la capacidad de normalizar la activación inducida por el estrés del eje hipotalámico-pituitario-adrenal (Zauli C, and others,. “Evidence for a dopaminergic inhibitory effect of orally-administered phosphatidylserine on prolactin secretion in humans.” Neuroendocrinology Letters 6: 37-47, 1984)

En un estudio doble ciego de pacientes ancianos deprimidos, la fosfatidilserina mejoró el comportamiento, la memoria y los síntomas depresivos (Crook TH, Tinklenberg J. Yesavage J, et al, “Effects of Phosphatidylserine in Age-Associated Memory impairment,” Neurology , 1991, 41(5) 644-9). Diferente de los medicamentos antidepresivos típicos, la fosfatidilserina promovió esta mejoría sin influir en los niveles de serotonina u otros neurotransmisores monoamina, sugiriendo otro mecanismo de acción. La fluidez mejorada de la membrana celular cerebral puede ser una explicación. Otra es el hecho de que la fosfatidilserina puede reducir la secreción de cortisol en respuesta al estrés. Es típico encontrar niveles elevados de colesterol malo en pacientes deprimidos.
Una investigación clínica reciente confirmó que los complementos de fosfatidilserina son efectivos para combatir el estrés mental en jóvenes voluntarios sanos. 48 estudiantes masculinos recibieron o 300 mg. de fosfatidilserina o un placebo durante 30 días. Entonces a estos estudiantes se les pidió hacer una prueba difícil de matemáticas, lo cual a su vez indujo un estrés mental. Aquellos que recibieron fosfatidilserina obtuvieron mejoría estadísticamente significativas en sentirse claros de la mente, llenos de confianza lo mismo que llenos de energía y tranquilidad.
Con relación a los pacientes con epilepsia, algunas evaluaciones preliminares han demostrado que la fosfatidilserina combinada con otro nutrimento puede ayudar a disminuir la frecuencia y la intensidad de las crisis convulsivas y en algunos casos, hasta eliminarlas (Loeb C, and others, 1987. “Preliminary evaluation of the effect of GABA and phos¬phatidylserine in epileptic patients.” Epilepsy Research 1: 209-12).
Varios estudios doble-ciegos, nos han demostrado que la fosfatidilserina puede ayudar a mantener la función cognitiva, en individuos jóvenes y viejos y puede ayudar a mejorar la memoria, la fluidez verbal y la habilidad del aprendizaje en algunos.
En el estudio multicéntrico más grande realizado hasta la fecha con fosfatidilserina y la enfermedad de Alzheimer a 142 sujetos con edades entre los 40 y los 80 años se les dieron 200 mg de fosfatidilserina por día o un placebo durante un periodo de 3 meses. Aquellos que recibieron la fosfatidilserina mostraron una mejoría en varios aspectos de su enfermedad. Las diferencias entre los grupos placebo y experimental fueron pequeñas pero estadísticamente significativas (Heiss WD, Kessler J, Mielke R et al. Long-term effects of phosphatidylserine, pyrintol and cognitive training in Alzheimer’s disease. A neuropsychological, EEG and PET investigation. Dementia. Mar1994;5(2)88-98).
La fosfatidilserina también puede ser de beneficio en caso de una actividad cerebral anormal como ocurre en los pacientes epilépticos. Algunos investigadores administraron la fosfatidilserina a seres humanos que sufren de anormalidades cerebrales esporádicas y demostraron que puede disminuir la actividad de estas crisis convulsivas así como las ausencias.
Hay algunos estudios animales que demuestran efectos positivos inmunomoduladores de la fosfatidilserina.
No se conocen interacciones con medicamentos, ni con alimentos, ni con enfermedades. Tampoco se conoce toxicidad, ni efectos colaterales adversos.
En pocas palabras, si consumimos complementos nutricionales de fosfatidilserina, podemos estar seguros de que nuestro cerebro se mantendrá funcionando con suavidad y trabajando en forma eficiente y además de que nuestra mente podrá operar sus cualidades maravillosas durante el resto de nuestra vida.