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La serotonina, la felicidad y la nutrición.

Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río.

Profesor de Farmacología del CUCS de la Universidad de Guadalajara y Presidente de la Sociedad de Investigaciones Enzimáticas, A.C.

Una de las tendencias médicas más modernas, es la de la medicina integrativa, en la cual se considera al ser humano, tal como es; un ser indivisible compuesto de mente, cuerpo y espíritu. Eso significa que los elementos son igualmente importantes e interactivos.

La felicidad, aunque es un estado subjetivo no se escapa a este principio de la indivisibilidad. Y en la actualidad, la ciencia ha podido encontrar algo de lo que conecta a nuestro cuerpo con nuestra mente. Este es el caso de los neurotransmisores. No puede existir una emoción sin la liberación de un neurotransmisor, pero tampoco puede existir el neurotransmisor sin la experiencia de una emoción.

Cada vez más científicos, médicos y otros expertos en la salud alrededor del mundo están reconociendo que un grupo de padecimientos surge de problemas con la química básica cerebral. Este padecimiento ha recibido un nombre general; síndrome de deficiencia de serotonina.

La serotonina exógena afecta al cuerpo en forma distinta que la serotonina endógena. Es decir aquella serotonina que nuestro propio organismo produce.
Los efectos colaterales indeseables de la serotonina sintética (exógena) pueden ser severos. Recordemos el caso de la fenfluramina en Septiembre de 1997. La razón de su prohibición fue que los médicos repentinamente descubrieron que este medicamento había causado daño permanente en las válvulas cardíacas en casi un tercio de las personas que la tomaron.

El nombre científico de la serotonina es 5 hidroxitriptamina y juega muchos papeles vitales en la química cerebral. No solamente es importante para controlar el estado de ánimo y el comportamiento, también actúa como una especie de agente de tránsito químico que regula la actividad de muchos otros neurotransmisores. Los científicos descubrieron y aislaron a la serotonina de la sangre en 1940. Un ejemplo de una actividad de la serotonina es que se encuentra en las plaquetas (células que ayudan a la coagulación). Siempre que uno sangra, las plaquetas liberan serotonina para ayudar a constreñir los vasos sanguíneos y minimizar la pérdida de sangre.

La importancia de la serotonina en el equilibrio emocional se refleja en la popularidad de varios medicamentos como la fluoxetina, la venlafaxina, la paroxetina y otros. Esta nueva clase de antidepresivos fue desarrollada después de que equivocadamente se prohibió en EE.UU. la venta del triptófano por la FDA en 1990 y que fue revertida en el año 2007. Colectivamente, se llaman inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina. Todos ellos proveen al cerebro de serotonina adicional al inhibir la degradación y la utilización de las reservas existentes de serotonina. Aunque esta acción frecuentemente tiene el efecto emocional deseado, no es sorprendente saber que su uso resulta en un número de efectos colaterales indeseables. Por otro lado, más bien en lugar de interrumpir los procesos metabólicos normales, el triptófano proporciona al cerebro material adicional para la síntesis natural de serotonina.

El 26 de Febrero de 2008, se publicó una noticia asombrosa. A pesar de que en el mundo entero se gastan cada año aproximadamente $ 13,000 millones de dólares en medicamentos antidepresivos, un grupo de investigadores de la Universidad de Hull del Reino Unido anunció que ha descubierto que estos antidepresivos de nueva generación no son más efectivos que una pastilla de azúcar o placebo en muchos casos.
Los investigadores tuvieron que usar el derecho concedido por la legislación de libertad de información en los EE. UU. para ver 47 ensayos sobre medicamentos conocidos como inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina, como la fluoxetina, los cuales no habían sido publicados. La conclusión de esta investigación publicada en PLoS Medicine señala que la mayoría de las personas que sufren de depresión pueden recuperarse sin la ayuda de estas drogas.

Seguramente mucha gente se preguntará porqué mejor no le damos a los pacientes la serotonina como tal. Pues, por extraño que parezca, la serotonina no puede atravesar la barrera hematoencefálica. Aunque es producida a través de todo el cuerpo, solamente del 1 al 2 % de toda la serotonina se encuentra en el cerebro y ésta es producida in situ. El triptófano requerido para su síntesis es suministrado por las proteínas que comemos. Cuando la ingesta de triptófano en la dieta disminuye, esto afectará profundamente los niveles de serotonina cerebrales. Así que ahora queda claro que la efectividad de los medicamentos convencionales descritos arriba, depende de la disponibilidad del triptófano. Los estudios clínicos muestran que cuando el triptófano está restringido en la dieta de los pacientes que toman antidepresivos de esta clase, recaen en la depresión. Unicamente la complementación de triptófano restaura el efecto de los medicamentos.

Varios estúdios clínicos han demostrado que la concentración de serotonina en el cerebro es directamente proporcional a la concentración del triptófano en el plasma y el cerebro. La ingesta dietética de triptófano influye directamente en la cantidad de serotonina en el plasma, el cerebro y los niveles en todo el cuerpo. Esta fue la primera demostración, realizada en 1980, aceptada del control dietético directo de un neurotransmisor cerebral por un simple aminoácido.

La serotonina es un neurotransmisor de tipo de monoamina. La evidencia demuestra que los hombres tienen generalmente niveles cerebrales más altos de serotonina que las mujeres (Proceedings of the National Academy of Sciences, 94:5308-5313, 1997). Los neurotransmisores son unas substancias químicas que se encuentran en las terminaciones nerviosas. Algunos de estos neurotransmisores son inhibidores y otros son excitadores. La serotonina es inhibidora y es el más estudiado de todos los neurotransmisores, juega un papel integral en los sentimientos de bienestar, autoestima, calma, seguridad, relajación, confianza y concentración. Es precursor de la síntesis de melatonina. Al ser inhibidora, la serotonina inhibe los efectos de los neurotransmisores excitadores. Eso significa que cuando disminuyen nuestros niveles de serotonina, muy probablemente eso estimulará el surgimiento de temor, enojo, tensión, agresión (Roy, A. et al. Monamines, glucose metabolism, aggression towards self and others. Int J Neurosci. 41(3-4):261-4, 1988), violencia, un comportamiento obsesivo compulsivo, ansiedad y alteraciones en el patrón del dormir.

La evidencia clínica nos sugiere que la deficiencia de serotonina puede ser una causa subyacente del alcoholismo (South, J. Depression: with alternative anti-aging treatments. Anti-Aging Bulletin. 4(8):3-17, 2000).

El triptófano es el aminoácido esencial menos abundante en los alimentos. Tiene una distribución inusual en La comida y la mayoría de las proteínas dietéticas son deficientes en este aminoácido. La carne contiene relativamente grandes cantidades de triptófano, así como las anchoas saladas, los quesos suizos y Parmesanos, los huevos y las almendras. Por eso, los complementos alimentícios de triptófano pueden ser de gran ayuda terapéutica.
El triptófano es un químico cerebral que se requiere como precursor de este otro importante neurotransmisor: la serotonina. Existen muchas evidencias que demuestran que los niveles bajos de la serotonina, son una consecuencia común de la vida moderna. La dieta y el estilo de vida de mucha gente en esta era, llena de estrés, hacen que disminuyan los niveles de la serotonina en el cerebro. Como resultado de ello, muchas personas que están obesas tienen una adicción por el azúcar y otros carbohidratos, tienen accesos de depresión, sufren continuamente de dolor de cabeza y se quejan de dolores musculares y de otros tipos de dolor. Pues bien, todos estos tipos de problemas de salud son corregibles, al elevar los niveles de la serotonina en el cerebro. Las aplicaciones terapéuticas principales del triptófano son obviamente todos aquellos padecimientos que cursen con niveles bajos de triptófano y/o serotonina.

Cada año en nuestro país la depresión ataca a varios millones de personas. Hay un espléndido respaldo que demuestra que el triptófano, es un efectivo agente antidepresivo. Frecuentemente produce muy buenos resultados en pacientes que no responden a los medicamentos antidepresivos convencionales. Uno de los más impresionantes estudios involucró a 99 pacientes que sufrían de una depresión descrita como resistente a la terapia. Todos estos pacientes no habían respondido a ninguna terapia previa, incluyendo todos los medicamentos antidepresivos disponibles, lo mismo que la terapia previa, incluyendo todos los medicamentos antidepresivos disponibles, lo mismo que la terapia con electrochoques. Entonces en los pacientes que recibieron el triptófano se vió una recuperación completa en 43 de los 99 pacientes y en 8 más, se mostró una mejoría importante. Tal mejoría tan impresionante en los pacientes que sufren de depresión de largo plazo y resistente, ha hecho que muchos de ellos les pregunten a sus médicos si el triptófano les puede ayudar. La respuesta definitivamente es que sí (Coppen, A., et al. Tryptophan and depressive illness. Psychological Med. 8:49-57, 1978).

Lo ideal sería que no se utilizara el triptófano como el último recurso. Las principales ventajas del uso de este aminoácido son que es rápidamente efectivo, recupera a los pacientes completamente y no tiene efectos colaterales indeseables (H.M. van Praag, “Management of depression with serotonin precursors”, Biological Psychiatry 16 (1981): 291-310).

Varios estudios clínicos comparativos han demostrado que el triptófano es igual o mejor que los medicamentos antidepresivos estándares. Un estudio muy importante lo comparó con la fluvoxamina. En los resultados se encontró que más pacientes respondieron al triptófano que a la fluvoxamina, y el triptofano actuó más rápido que ella. La ventaja sobresaliente del triptófano fue la baja tasa de efectos colaterales. Su efecto colateral más importante fue la ligera nausea, pero solamente ocurrió en uno de cada 10 individuos. En cambio, los medicamentos antidepresivos estándares generalmente producen efectos colaterales de moderados a severos en el 20 % al 65 por ciento de los sujetos que los toman (Shaw, K., et al. Tryptophan and 5-hydroxytryptophan for depression. Cochrane Database Systematic Review. 1:CD003198, 2002)

Algunos científicos consideran que una de cada 10 gentes sufre de dolores de cabeza tipo migraña. La mayoría de las personas que sufren de dolores de cabeza en forma crónica, tienen bajos niveles de serotonina en sus tejidos. Inclusive, algunos investigadores se refieren a la migraña y a los dolores de cabeza como un síndrome de serotonina baja. Se han realizado varios estudios clínicos utilizando el triptófano para tratar diferentes tipos de dolor de cabeza. En todos los estudios se han encontrado excelentes resultados (Braverman, Eric R. The Healing Nutrients Within. Keats Publishing, New Canaan, Connecticut, USA. 1997:88). Una de las particularidades que hemos encontrado en el triptófano, es que puede prevenir los dolores migrañosos, ofreciendo ventajas considerables sobre la terapia con medicamentos convencionales. Hay que reconocer que existen varios medicamentos ortodoxos que son útiles para la prevención de la migraña. Sin embargo, todos ellos tienen importantes efectos colaterales indeseables. En cambio, el triptófano es muy seguro (Nicolodi, M and Sicuteri, F, “Fibromyalgia and migraine, two faces of the same mechanism, serotonin as the common clue for pathogenesis and therapy”, Advanced Experimental Medicine and Biology, 1996; 398:373-9).
La fibromialgia es una enfermedad recientemente reconocida observada como una causa común de dolor músculo esquelético crónico y fatiga. La fibromialgia es una enfermedad relativamente común y se estima que afecta al 4 % de la población general. Después de varios años de investigación, como investigador de la fibromialgia, les puedo decir que en nuestra experiencia, lo mismo que en la de otros especialistas del dolor, el triptófano puede -- en un alto grado -- mejorar el panorama doloroso de la fibromialgia. Existen varios estudios clínicos doble-ciego que apoyan esta aseveración (Yunus, M. B., et al. Plasma tryptophan and other amino acids in primary fibromyalgia: A controlled study. Journal of Rheumatology. 19(1):90-94, 1992).
Comparado con otros aminoácidos, el triptófano se encuentra en los alimentos solamente en muy pequeñas cantidades.
Otros padecimientos que tienen relación con el síndrome de deficiencia de serotonina son; la epilepsia, la hiperactividad, la obesidad, el pánico, la tendencia suicida, la agresividad, el comportamiento obsesivo compulsivo, el alcoholismo, el síndrome premenstrual, la enfermedad afectiva estacional, el insomnio, la bulimia, el síndrome de Tourette y el desorden de déficit de atención.